Este miércoles el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI) aclaró oficialmente que los derechos de la marca «Pato Merlín» corresponden a la familia de Carla Ivette Gómez, propietaria de la popular mascota que se volvió un fenómeno durante el Mundial 2026.
¿Por qué existía polémica por el registro ante el IMPI de la marca “Pato Merlín”?
La polémica surgió después de que se diera a conocer que David Sides Fuentes, de Mérida Yucatán, ingresó una solicitud ante el IMPI para registrar comercialmente el nombre de “Pato Merlín” el 17 de junio, tras volverse viral la mascota.
El expediente era el número 3643308, y en él se leía que el trámite buscaba no solo proteger el nombre y la imagen del personaje, sino que también incluía un diseño de un pato con una playera verde con una figura de Quetzalcóatl, pero el IMPI declaró que, aunque sí se puede presentar la solicitud, esto no significa que automáticamente tendrán los derechos.
A través de sus redes sociales, el director general del IMPI, Vidal Llerenas Morales, señaló que existe un hecho público y ampliamente conocido: el pato pertenece a la familia de Carla Ivette Gómez, por lo que la marca les corresponde a ellos. La postura fue respaldada también por autoridades federales y compartida por la Secretaría de Economía.
“Es un hecho público y notorio que el Pato Merlín es una mascota de la familia de Carla Ivette Gómez, a quien pertenece la marca”, escribió Llerenas Morales.
La resolución representa una victoria para la familia Gómez, que desde que Merlín alcanzó notoriedad nacional había manifestado su intención de proteger legalmente tanto el nombre como la imagen de la mascota para evitar usos no autorizados o fines comerciales ajenos a su entorno familiar.









