En un gesto que ha generado sorpresa y debate, un fan habría pagado la exorbitante suma de 800 mil pesos para que Grupo Firme interpretara «Se fue la Pantera», un narcocorrido prohibido en varios escenarios debido a su contenido controversial.
Este hecho ocurrió durante la clausura de la Feria Expogan Juárez, un evento que reunió a miles de asistentes y que se convirtió en el escenario de un episodio insólito.
El vocalista de Grupo Firme, Eduin Caz, inicialmente se negó a cantar el tema, argumentando que su interpretación podría resultar en una multa de 735 mil pesos, equivalente a la cantidad que un fan finalmente ofreció.
Ante la insistencia del público, Caz interactuó directamente con el fan, diciendo:
«Si lo vas a pagar, me la aviento en caliente. Si tú vas a pagar los 800 mil pesos, me aviento La Pantera. Tú sabes», una frase que desató gritos y expectativa entre los asistentes.
«Se fue la Pantera» es un narcocorrido que narra la vida de Jesús Esteban Espinoza Velázquez, apodado «La Pantera», un presunto operador del Cártel de Sinaloa. Compuesta por Manuel Rodelo del Grupo Recluta y popularizada por Grupo Firme, la canción ha sido objeto de críticas y prohibiciones debido a su glorificación de la criminalidad.
En Aguascalientes, por ejemplo, una reforma estatal prohíbe los narcocorridos en eventos públicos, lo que llevó a Grupo Firme a rechazar su interpretación durante la Feria Nacional de San Marcos 2025.
Este no es el primer encuentro de Grupo Firme con la controversia.
Recientemente, la banda enfrentó la suspensión de sus visas en Estados Unidos por parte de la administración Trump, como parte de una crackdown contra el género narcocorrido, acusado de promover la violencia del cartel.
Esta medida llevó a la cancelación de varias actuaciones programadas, afectando significativamente su presencia en el mercado estadounidense.
La acción del fan en Ciudad Juárez ha reavivado el debate sobre los narcocorridos. Mientras algunos ven estas canciones como una expresión cultural que refleja realidades sociales, otros las consideran una glorificación peligrosa de la criminalidad.
Las prohibiciones en varios estados de México, como Sinaloa y Aguascalientes, reflejan un esfuerzo por mitigar el impacto perceivedor de este género, especialmente entre los jóvenes.











