Claudia Sheinbaum anunció el cambio en la dirección general de Petróleos Mexicanos (Pemex) este 14 de mayo de 2026.
Tras poco más de un año y medio al frente, el doctor Víctor Rodríguez Padilla deja el cargo y es sustituido por el maestro Juan Carlos Carpio Fragoso, quien se desempeñaba como director corporativo de Finanzas de la empresa.
¿Por qué se da el relevo en Pemex?
Según reportes de Reuters y medios nacionales, Víctor Rodríguez Padilla había presentado su renuncia en al menos dos ocasiones durante 2025, pero la presidenta Claudia Sheinbaum lo convenció de permanecer en el puesto temporalmente.
Las principales razones del relevo incluyen:
– Dificultades para controlar la empresa ante tensiones internas y lealtades divididas.
– Creciente intervención directa de la Presidencia en decisiones operativas y nombramientos clave.
– Desafíos financieros persistentes, deuda elevada y esfuerzos limitados por atraer inversión privada.
– Incidentes operativos y de seguridad que marcaron su gestión.
A pesar de estos retos, Sheinbaum reconoció el “trabajo sobresaliente” de Rodríguez Padilla y anunció que lo nombrará director del Instituto de Electricidad y Energías Limpias.
¿Quién es Juan Carlos Carpio Fragoso, nuevo director de Pemex?
Juan Carlos Carpio Fragoso es un funcionario con amplia experiencia en finanzas públicas. Antes de ser director corporativo de Finanzas en Pemex, ocupó cargos relevantes en el Gobierno de la Ciudad de México durante la gestión de Claudia Sheinbaum como jefa de gobierno.
Su perfil se centra en:
– Manejo de deuda y sanidad financiera.
– Reducción de pasivos de Pemex.
– Conocimiento profundo de la estructura interna de la petrolera.
Su designación está pendiente de aprobación por el Consejo de Administración de Pemex.
Contexto y desafíos que enfrenta el nuevo director
Pemex continúa siendo la empresa petrolera más endeudada del mundo. Entre los retos prioritarios para Carpio Fragoso destacan:
– Fortalecer la situación financiera y reducir la deuda.
– Mejorar la producción y refinación.
– Avanzar en la transición energética sin descuidar la soberanía energética.
– Atraer inversión privada en un entorno de control estatal fuerte.
– Resolver tensiones internas y mejorar la seguridad operativa.
Este relevo ocurre en un momento clave para el sector energético mexicano, con la necesidad de equilibrar el legado de la 4T y las demandas de modernización.
¿Qué sigue para Pemex?
El cambio en la dirección busca dar un nuevo impulso a la empresa productiva del Estado. Expertos anticipan que el enfoque financiero de Carpio Fragoso podría traducirse en mayor disciplina presupuestal y esfuerzos renovados por mejorar la calificación crediticia de Pemex.











