El Museo del Louvre, el más visitado del mundo, reabrió hoy miércoles sus puertas tras permanecer cerrado tres días debido al robo de ocho joyas de la Corona, valoradas en más de 100 millones de dólares, según la fiscalía de París.
El atraco, perpetrado el domingo por la mañana en la galería de Apolo, fue llevado a cabo por un grupo de cuatro delincuentes que utilizaron un montacargas para acceder a través de una ventana, cortada con una sierra radial.
Entre las piezas robadas destacan una diadema de perlas de la emperatriz Eugenia y un conjunto de collar y pendientes de zafiros de la reina María Amelia.
Durante la huida, los ladrones abandonaron una corona.
Aunque el museo retomó su horario habitual, la galería de Apolo permanece cerrada al público.
La investigación, que involucra a más de 100 agentes, avanza bajo la supervisión del ministro del Interior, Laurent Nuñez, quien aseguró que los responsables serán capturados.
La fiscal de París, Laure Beccuau, reveló que el montacargas fue obtenido mediante un «seudoalquiler» para una supuesta mudanza, sin que se ejerciera violencia contra el empleado de la empresa involucrada.
El conservador del Louvre estimó los daños en 88 millones de euros (102 millones de dólares), una cifra «espectacular» pero incomparable con el valor histórico de las joyas.
Este robo se posiciona como uno de los más significativos en décadas, aunque queda por debajo del atraco al museo Isabella Stewart Gardner de Boston en 1990, valorado en 500 millones de dólares.
Las autoridades advierten que los ladrones no obtendrán el valor estimado si intentan fundir las joyas.











