El Congreso de Perú destituyó a Dina Boluarte, presidenta desde diciembre de 2022, mediante una moción de vacancia por «incapacidad moral permanente», aprobada con 122 votos de 130.
Este hecho, que marcó un nuevo capítulo en la inestabilidad política del país, se fundamentó en una combinación de crisis de seguridad, escándalos de corrupción y una impopularidad récord.
1. Crisis de inseguridad: El detonante de la destitución
La ola de violencia y crimen organizado en Perú fue el factor inmediato que precipitó la caída de Boluarte. En 2025, Lima y otras regiones enfrentaron un aumento alarmante de extorsiones, con mafias atacando a transportistas (180 conductores asesinados por negarse a pagar cupos) y tiroteos en espacios públicos, como un concierto de cumbia que dejó víctimas.
Un paro masivo de autobuses paralizó la capital, impulsado por protestas de la «Generación Z» exigiendo seguridad.
El Congreso acusó a Boluarte de ser incapaz de liderar frente a esta crisis, argumentando una «incapacidad moral permanente».
Esta percepción de ineficacia erosionó aún más su credibilidad, convirtiendo a «inseguridad en Perú» en un tema central de la narrativa política.
2.Represión violenta de protestas y acusaciones de violaciones a derechos humanos
Desde su ascenso tras la destitución de Pedro Castillo, Boluarte enfrentó protestas masivas en 2022-2023 que demandaban elecciones anticipadas.
La respuesta del gobierno fue una represión policial que dejó al menos 50 muertos, lo que generó acusaciones de «asesina» y un rechazo generalizado.
Actualmente, la Fiscalía la investiga por delitos graves como homicidio calificado, genocidio y lesiones, lo que debilitó su legitimidad.
3.Escándalos de corrupción: El peso del «Rolexgate»
El caso conocido como «Rolexgate» marcó un punto de inflexión.
Boluarte fue señalada por poseer relojes y joyas de lujo no declarados, lo que desató sospechas de enriquecimiento ilícito.
Este escándalo, sumado a otras 11 investigaciones fiscales por corrupción, proyectó una imagen de frivolidad en un país con altos niveles de pobreza (cerca del 30% de la población).
La percepción de corrupción sistemática reforzó la narrativa de «incapacidad moral» usada por el Congreso.
4.Impopularidad récord y abandono político
Con una aprobación de apenas 5-7% y una desaprobación del 93% según encuestas recientes, Boluarte se convirtió en la presidenta más impopular de Latinoamérica. Inicialmente respaldada por partidos conservadores como Fuerza Popular y Alianza para el Progreso, perdió su apoyo a meses de las elecciones de 2026, ya que su impopularidad se volvió un lastre electoral.
Sin una bancada propia, su gobierno quedó aislado, facilitando la aprobación de la vacancia.
5.Consecuencias de la destitución
Tras la vacancia, José Jerí, presidente del Congreso, asumió como presidente interino hasta las elecciones de 2026. Boluarte emitió un mensaje pregrabado aceptando la decisión, pero fue interrumpido en las transmisiones.
Las calles de Lima vieron celebraciones, aunque persisten temores de inestabilidad, ya que Perú ha tenido seis presidentes en siete años.
Además, Boluarte enfrenta procesos judiciales pendientes, y aunque su abogado desmintió rumores de asilo, su futuro político es incierto.











