En un cruce inédito entre el Vaticano y la Casa Blanca, el papa León XIV respondió este lunes con firmeza pero serenidad a las fuertes críticas que el presidente Donald Trump lanzó en su contra durante el fin de semana.
Trump había calificado al pontífice —el primer papa nacido en Estados Unidos— como “débil en materia de crimen” y “terrible en política exterior”, acusándolo de “complacer a la izquierda radical” por sus constantes llamados a poner fin a la guerra en Irán.
La respuesta del Papa León XIV: “No tengo miedo”
A bordo del avión papal rumbo a Argelia, donde inicia una gira por varios países africanos, León XIV contestó directamente a los periodistas:
“No tengo miedo de la administración Trump, ni de hablar en voz alta el mensaje del Evangelio. Eso es lo que creo que estoy llamado a hacer”.
El Sumo Pontífice aclaró que sus mensajes «no son ataques personales» contra el presidente estadounidense, sino que responden al mandato evangélico de trabajar por la paz.
Citó las Bienaventuranzas: “Bienaventurados los que trabajan por la paz” y subrayó que la Iglesia debe seguir condenando la violencia y promoviendo el diálogo para evitar más muertes inocentes.
“No soy un político. No tengo intención de debatir con nadie. Simplemente cumplo con la misión de la Iglesia”, añadió el papa León XIV.
¿Qué originó el conflicto?
El enfrentamiento escaló después de que el papa León XIV criticara repetidamente la guerra en Irán y pidiera a Trump y a los líderes involucrados encontrar un “off-ramp” (vía de salida) para reducir la violencia y alcanzar un alto al fuego.
Trump, por su parte, publicó en Truth Social un duro mensaje en el que cuestionó el liderazgo del pontífice y sugirió que su elección como papa estadounidense tenía como objetivo “lidiar” mejor con su administración.
Un papa estadounidense frente a un presidente republicano
León XIV (Robert Francis Prevost antes de su elección en 2025) es originario de Chicago. Su postura firme en favor de la paz, la migración y el diálogo interreligioso ha generado tensiones con la actual administración Trump, continuando en cierta medida los roces que ya existieron durante el pontificado de Francisco.
Expertos señalan que este choque refleja dos visiones distintas del rol de Estados Unidos en el mundo: una más intervencionista y otra que prioriza la diplomacia y la protección de la vida humana.











