El senador por Nuevo León, Waldo Fernández ha logrado un hito jurídico y político en México.
El proceso legal derivado de la fabricación de un delito en su contra durante la campaña electoral de 2024 sienta un precedente histórico contra la guerra sucia, las acusaciones falsas y los montajes políticos que buscan destruir reputaciones sin pruebas.
Fernández, quien llegó al Senado como parte de la coalición Sigamos Haciendo Historia, aseguró que este caso demuestra que la mentira y la difamación en la vida pública sí pueden tener consecuencias legales.
«No se trató de una venganza personal, sino de una defensa firme del derecho a la verdad, su buen nombre y, sobre todo, la protección de su familia.
“Este siempre fue un asunto de justicia, pero sobre todo del derecho a la verdad. Yo vine aquí como padre de familia a defender mi nombre, a defender a mis hijos y a mi familia”, expresó el legislador.
Una acusación falsa que buscó destruirlo
El caso surgió de una denuncia fabricada por presunto abuso sexual, una acusación extremadamente delicada que fue utilizada como arma electoral para dañar su imagen personal, política y pública.
Tras más de un año y medio de proceso, tres personas fueron vinculadas a proceso por delitos relacionados con extorsión y falsedad de declaraciones. La defensa solicitó una salida alterna prevista en la ley: una suspensión condicional del proceso con medidas concretas de reparación del daño, no repetición y control judicial.
Entre las medidas destacan:
– Disculpas públicas
– Reembolso de gastos patrimoniales y de seguridad asumidos por la familia.
– Restricciones de participación política.
– Medidas de no contacto.
– Acciones de sensibilización.
– Reserva de declaraciones públicas.
El monto fijado por concepto de reparación del daño asciende a 3 millones 223 mil pesos.
Por decisión familiar, este recurso será destinado íntegramente a la beneficencia pública y causas sociales, con énfasis en apoyo a mujeres y atención social.
“Más que un pago, esto representa el reembolso de todo lo que tuvimos que hacer para cuidar a mi familia, protegernos y enfrentar una mentira de esta magnitud. Pero el buen nombre de mis hijos y de mi familia vale mucho más que cualquier cantidad”, afirmó Fernández.
No se vale jugar con causas tan serias
El senador Waldo Fernández destacó que lo más relevante es el mensaje claro que deja este precedente: «No se puede utilizar una acusación tan grave como arma electoral».
“No le podemos mandar ese mensaje a la ciudadanía. No se vale hacer guerra sucia, no se vale difamar, no se vale fabricar montajes. Con causas tan serias no se juega”, sostuvo.
Además, advirtió que estas prácticas dañan no solo a la víctima directa, sino también a las verdaderas víctimas de delitos sexuales y a las instituciones de justicia.
La verdad salió a la luz
El legislador nuevoleonés reiteró que el proceso no concluye en lo político ni en lo mediático. Seguirá hasta esclarecer todas las responsabilidades, incluyendo posibles omisiones o complicidades en la actuación de la Fiscalía estatal.
“Aquí nadie ganó. Perdieron muchas familias, perdieron las instituciones y perdió la vida pública. Lo único que hoy puedo decir es que defendí mi nombre, que defendí a mi familia y que la verdad salió a la luz”, concluyó.
Este caso de Waldo Fernández no solo limpia su nombre, sino que marca un antes y un después en la lucha contra la guerra sucia en México. Representa un llamado a la ética en la política: el fin nunca justifica los medios cuando se fabrican mentiras que destruyen vidas y erosionan la confianza en las instituciones.










