Anthony Jackson, considerado un genio del bajo eléctrico y uno de los grandes sesionistas de las últimas décadas, falleció a los 73 años el pasado sábado 19 de octubre, y aunque su nombre tal vez no era conocido por todos, su sonido ha acompañado a artistas de renombre como Madonna, por lo que aquí te contamos un poco más de su legado.
Anthony Claiborne Jackson nació el 23 de junio de 1952 en Nueva York. Comenzó tocando piano y guitarra en su juventud, hasta que finalmente abrazó el bajo eléctrico. A los 18 años se sumó como músico de sesión, lo que lo llevó a formar parte de la banda de Billy Paul y luego colaborar con la casa discográfica Philadelph International Records en la escena de Filadelfia.
Diseñó junto a Fodera Guitars su propio “contrabass guitar” de seis cuerdas, un instrumento que amplió las posibilidades sonoras del bajo tradicional y que influenció a toda una generación de bajistas.
¿Con qué artistas colaboró Anthony Jackson?
Más allá de su virtuosismo técnico, lo que hizo de Jackson una leyenda fueron las colaboraciones que marcó a lo largo de más de cinco décadas. Su bajo se escucha en clásicos que definieron distintas épocas y géneros.
Participó en sesiones con Diana Ross y los Bee Gees, aportando la base rítmica de varios de sus temas más reconocidos.
En el pop colaboró con Madonna, pues Jackson prestó su talento como bajista de sesión en algunos discos de la cantante. En el mundo del funk, aportó en varios proyectos de Chaka Khan, en discos como What Cha’ Gonna Do For Me.
También acompañó a Paul Simon en diversos proyectos, incluyendo grabaciones donde su bajo se convirtió en un elemento tan importante como la voz.
En el terreno del jazz, Anthony brilló junto a Al Di Meola, con quien grabó discos icónicos como Elegant Gypsy y Casino.
Además, Jackson trabajó con artistas tan diversos como Donald Fagen, Lee Ritenour, Chick Corea, Luther Vandross, Kenny Garrett y Patty Austin.
Anthony Jackson falleció el pasado sábado 19 de octubre, luego de varios años enfrentando una enfermedad neurológica. Se estima que participó en más de 3,000 sesiones de grabación, dejando una huella imborrable en la música popular.











