Cada cuarto jueves de noviembre, Estados Unidos hace una pausa para celebrar uno de sus días más importantes del año: el Día de Acción de Gracias, una fecha que combina historia, tradición y un ritual familiar que ha sobrevivido por siglos y aquí te contamos su origen.
Origen del Día de Acción de Gracias
Aunque hoy se asocia con mesas repletas de comida y reuniones grandes, sus raíces se remontan al año 1621, cuando colonos ingleses en Plymouth compartieron un festín con integrantes de la tribu Wampanoag para agradecer una cosecha que, tras meses complicados, les devolvió la esperanza.
Aquella reunión, marcada por la cooperación y el intercambio cultural, se convirtió con el tiempo en el antecedente más citado de esta festividad.
Con el paso de los años, distintos grupos en las colonias comenzaron a organizar sus propios días de agradecimiento, aunque sin una fecha oficial. Fue hasta 1789, ya con Estados Unidos conformado como nación independiente, cuando se proclamó por primera vez un día nacional de dar gracias.
Sin embargo, la tradición tomaría su forma definitiva en 1863, en plena Guerra Civil, cuando el presidente Abraham Lincoln impulsó que se celebrara cada año para unir a un país profundamente dividido. Décadas después, en 1941, el Congreso estableció el cuarto jueves de noviembre como fecha fija, dando forma al feriado tal como se conoce hoy.
En la actualidad, el Día de Acción de Gracias funciona como un respiro en la agitada agenda estadounidense. Familias enteras se reúnen para compartir alimentos que se han vuelto icónicos, pavo asado, puré de papa, pay de calabaza y salsa de arándanos, y para agradecer por la salud, los logros y los momentos importantes del año. Además de sorprender al mundo con el famoso desfile de Macy’s.
Aunque el significado ha evolucionado y cada familia imprime su propio sello, el mensaje central se mantiene: reconocer lo bueno y fortalecer los vínculos.











