El show del medio tiempo del Super Bowl 2026 celebrado hoy en Levi’s Stadium, Santa Clara, California fue encabezado por Bad Bunny, marcando un hito histórico: el primer artista latino y de habla hispana en liderar de forma solista el espectáculo más visto del mundo.
¿Cómo fue el espectáculo de Bad Bunny en el Super Bowl?
Bad Bunny transformó el escenario en una fiesta latina masiva con fuerte énfasis en la cultura puertorriqueña y caribeña.
El show duró alrededor de 10 minutos (como es tradición), con alta energía, coreografías impresionantes, percusión en vivo y visuales potentes que incluyeron referencias a campos, raíces latinas y banderas de varios países de Latinoamérica.
Fue un espectáculo muy enfocado en la cultura puertorriqueña y latina, con mucha energía, baile y reggaetón/latin trap.
Bad Bunny cantó principalmente en español, lo que generó debate previo (algunos lo criticaron por «no ser accesible» para todo el público gringo, pero otros lo defendieron como una celebración cultural y una invitación a unirse a la fiesta).
Incluyó invitados sorpresa como Lady Gaga (cantando «Die with a Smile» junto a él) y Ricky Martin, lo que le dio un toque extra de variedad y espectáculo.
Hubo elementos visuales potentes: empezó con escenas de campos (haciendo referencia a raíces latinas), Bad Bunny salió en blanco, homenajeó a varios países latinoamericanos (Guatemala, Colombia, Venezuela, Cuba, etc.) y terminó con aplausos fuertes.
La setlist repasó su carrera, incluyendo hits de su último álbum «Debí Tirar Más Fotos», y fue descrito como una «fiesta enorme» llena de percusión, baile y orgullo boricua (agitó la bandera de Puerto Rico).
Reacciones: polarización total, pero impacto cultural enorme
El show generó opiniones principalmente por las divisiones culturales y políticas en EU.
Algunos sectores conservadores lo tildaron de «el peor halftime ever», «exclusionario» por el español y «político» (referencias a Puerto Rico, inmigración y críticas implícitas).
En resumen, fue un show polarizante pero inolvidable: para fans de Bad Bunny y la cultura latina, una celebración épica de identidad y ritmo; para otros, un cambio que no encajó con la tradición del evento.
Sin duda, marcó un antes y un después en la historia del Super Bowl, abriendo puertas a más diversidad en el futuro.











