En México, muchas personas terminan en problemas legales o financieros por algo que hicieron con toda la intención de ayudar: aceptar ser aval de alguien más. Tal vez te ha pasado o conoces a alguien que firmó como aval “por hacer un favor” y terminó pagando una deuda que ni pidió ni usó.
Pero, ¿qué significa ser aval?
Ser aval no es solo firmar un papel. Es comprometerse legalmente a pagar una deuda si la persona que pidió el crédito no cumple. Así de claro. Si el deudor no paga, tú como aval estás obligado a hacerlo, incluso aunque no hayas recibido un solo peso del préstamo. Y eso no es todo…
¿Puedes convertirte en dueño de una casa solo por vivir en ella?
¿Te pueden embargar por ser aval?
Sí. Si el deudor no paga y tú tampoco puedes hacer frente a la deuda, un juez puede ordenar que embarguen tus bienes: tu casa, tu coche, tus cuentas, o incluso una parte de tu salario.
Además, tanto el deudor como tú como aval serán reportados al Buró de Crédito, lo que afectará tu historial y podría cerrarte las puertas a futuros préstamos.
El caso de Martha (una historia real que se repite)
Martha quiso ayudar a una vecina que necesitaba un préstamo para su negocio. No dudó en prestarle su credencial y firmar como aval. Meses después, la vecina dejó de pagar… y los cobradores empezaron a llamar a Martha. Ahora, la deuda no es solo de su vecina, tambien es de ella.
¿Te suena familiar? Casos como este pasan todos los días.
¿Qué hacer antes de aceptar ser aval?
Aquí van algunos consejos prácticos:
- Conoce a la persona que te lo pide. No importa si es familiar, amigo o conocido. Asegúrate de que es responsable y cumple con sus pagos.
- Pregunta para qué es el crédito. No es lo mismo un préstamo pequeño que uno que implique un riesgo mayor.
- Verifica sus ingresos. Si no tiene ingresos estables, lo más probable es que no pueda pagar.
- Analiza tu situación. ¿Tú podrías pagar esa deuda si algo sale mal? Si no, ni lo pienses.
- Ten comunicación constante. Si aceptas ser aval, mantente pendiente de los pagos y pide comprobantes. Así te evitas sorpresas.
¿Ya eres aval y te arrepentiste?
Salir de ser aval no es tan fácil. Solo la institución que dio el crédito puede autorizar que dejes de serlo, y normalmente solo lo permite si se cambia por otro aval o se liquida la deuda.
En resumen: Antes de firmar como aval, piénsalo con calma. Ser aval es una responsabilidad seria que puede afectar tu tranquilidad, tu patrimonio y tu historial crediticio. Si tienes dudas, mejor consulta con un especialista. Ayudar está bien, pero no a costa de tus finanzas ni tu paz.











