Un incidente alarmante conmocionó a la población de Huauchinango, Puebla: siete menores de edad resultaron intoxicados tras consumir tamales comprados en un puesto ambulante.
Uno de los casos confirmó la presencia de fentanilo, un opioide sintético extremadamente potente, lo que desató investigaciones oficiales y preocupación internacional por la seguridad en la comida callejera en México.
¿Qué pasó exactamente en Huauchinango?
Los hechos ocurrieron el 14 de febrero de 2026 en la colonia El Potro del municipio de Huauchinango, en la sierra norte de Puebla. Siete niños y niñas, de entre 2 y 11 años, presentaron síntomas graves como vómitos intensos, desorientación, deshidratación y, en algunos casos, convulsiones, después de comer tamales adquiridos en la vía pública.
Fueron atendidos de emergencia en el Hospital General de Huauchinango a través del IMSS-Bienestar. Seis de los menores se estabilizaron rápidamente y recibieron el alta médica con evolución favorable.
La séptima víctima, una niña de 10 años, dio positivo a fentanilo en los estudios toxicológicos realizados, por lo que permaneció hospitalizada bajo observación estricta durante más de 72 horas.
El 18 de febrero de 2026, el gobierno del estado de Puebla confirmó que esta menor también fue dada de alta, ya en buen estado de salud. Todos los niños se recuperaron satisfactoriamente, pero el caso dejó preguntas abiertas sobre cómo una sustancia tan peligrosa llegó a los alimentos.
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¿Cómo llegó el fentanilo a los tamales?
La Fiscalía General del Estado de Puebla abrió una carpeta de investigación para determinar el origen del fentanilo.
Las hipótesis incluyen:
– Contaminación accidental durante la preparación o manipulación de los ingredientes. – Negligencia en el manejo de sustancias en el puesto ambulante.
– Posible acto intencional o contaminación por parte de redes de tráfico de drogas. Hasta el momento, no se ha confirmado si los tamales estaban deliberadamente adulterados ni se ha identificado al vendedor responsable.
El gobierno estatal aclaró que la supervisión y regulación de puestos ambulantes de comida corresponde principalmente a los ayuntamientos locales, no a la Dirección de Protección contra Riesgos Sanitarios estatal (salvo en establecimientos fijos).
El alcalde de Huauchinango, Rogelio López, señaló que «es ilógico» que los tamales fueran la fuente, ya que otras personas consumieron los mismos alimentos sin presentar síntomas.
Sin embargo, las autoridades sanitarias insisten en que el positivo toxicológico en la menor es un hecho confirmado.
El fentanilo: un peligro silencioso y letal, especialmente para niños
El fentanilo es un opioide sintético hasta 100 veces más potente que la morfina y 50 veces más que la heroína. Dosis mínimas (equivalentes a unos pocos granos de sal) pueden causar sobredosis fatal, sobre todo en menores.
En México y Estados Unidos, se ha convertido en una crisis de salud pública por su uso en drogas ilícitas y su aparición en adulteraciones inesperadas.
Este caso resalta los riesgos de la comida callejera cuando no hay controles estrictos, aunque la mayoría de los puestos ambulantes operan con higiene adecuada.
Repercusiones internacionales y reacciones oficiales
El incidente trascendió fronteras. El embajador de Estados Unidos en México, Ronald Johnson se pronunció públicamente: «El fentanilo no distingue fronteras ni edades».
Utilizó el caso para urgir un mayor esfuerzo binacional contra las redes de tráfico de esta droga, en medio de tensiones diplomáticas sobre el tema.











