El Gobierno Municipal de Naucalpan, encabezado por el alcalde Isaac Montoya Márquez, continúa avanzando en la recuperación de espacios públicos mediante el programa Huellas de la Transformación.
En esta ocasión, se realizó una intervención integral en la Segunda Cerrada de Santa Úrsula, ubicada en la colonia San Lorenzo Totolinga, un sitio que ahora lleva el nombre de “Callejón del Lobito”, en honor a un perrito comunitario víctima de una agresión brutal y como símbolo de empatía, justicia y convivencia comunitaria.
A finales de enero de 2026, el perrito “Lobito”, un can de avanzada edad querido por los vecinos, fue arrojado desde una altura aproximada de 10 metros por un individuo.
Ese acto de maltrato animal que generó indignación en todo el municipio y trascendió en redes sociales y medios locales.
El Gobierno de Naucalpan intervino de inmediato para rescatar y atender al animal, quien tras una cirugía y cuidados veterinarios demostró una notable fortaleza y resiliencia.
El alcalde Isaac Montoya Márquez condenó enérgicamente el incidente y subrayó que este hecho no debe quedar como una mera anécdota de crueldad.
“El ataque contra ‘Lobito’ fue un atentado innecesario contra un ser sintiente. Queremos que este evento sea un detonante para fortalecer la conciencia social sobre los derechos de los animales y promover el humanismo en nuestra comunidad”, afirmó el edil durante la entrega de las obras.
La rehabilitación del andador incluyó trabajos exhaustivos por parte de la Dirección de Servicios Públicos:
-Pavimentación con 26 toneladas de asfalto.
-Instalación de 18 luminarias nuevas y 2 postes para mayor iluminación y seguridad.
-Limpieza general, chaponeo, arañado, desorille y barrido manual.
-Recolección de más de 7 toneladas de residuos.
-Balizamiento de guarniciones y rotulación de la calle Santa Úrsula.
-Creación de un mural conmemorativo realizado por el muralista Canek Leyva, dedicado a “Lobito” y al mensaje de respeto hacia los animales.
Con estas mejoras, el espacio ahora cuenta con un entorno más seguro, limpio e iluminado, transformando un lugar marcado por la violencia en un punto de unión vecinal y reflexión sobre el bienestar animal.
El evento fue realizado en presencia de vecinas y vecinos, autoridades auxiliares, servidores públicos, personal del Centro Médico Veterinario y de Bienestar y Protección Animal, así como representantes de la organización Mundo Patitas.
El alcalde agradeció especialmente a los cuidadores del perrito, Don Camilo y la Sra. María Antonieta, por su dedicación durante más de una década.
“‘Lobito’ se convirtió en un símbolo de unidad para Naucalpan. Su historia nos recuerda que la gestión pública debe responder con acciones concretas ante la violencia, devolviendo a la comunidad espacios de paz, justicia y empatía”, destacó Montoya Márquez.
Esta acción forma parte del compromiso del Gobierno de Naucalpan con la recuperación de espacios públicos a través del arte urbano, la mejora de la infraestructura y la promoción de valores humanistas.











