El francés Henri B. Kagan y el japonés Kenso Soai, fueron reconocidos este miércoles con el Premio Nobel de Química 2026, gracias a sus investigaciones que ayudaron a explicar uno de los grandes misterios de la química: por qué algunas moléculas pueden existir en dos versiones que son como el reflejo de una mano derecha y una izquierda, pero los seres vivos suelen utilizar únicamente una de ellas.
La Real Academia Sueca de Ciencias otorgó el galardón a ambos científicos por sus descubrimientos relacionados con los efectos no lineales y la autocatálisis en la síntesis orgánica asimétrica. En términos más sencillos, sus trabajos permitieron comprender mejor cómo una reacción química puede favorecer una de las dos formas de una molécula y, en determinadas condiciones, hacer que esa diferencia se amplifique.
¿Por qué son tan importantes las moléculas “en espejo”?
Algunas moléculas tienen dos versiones que son prácticamente iguales, pero que no pueden superponerse, de la misma manera que nuestras manos izquierda y derecha. Aunque puedan parecer idénticas, su comportamiento dentro de un organismo puede ser completamente diferente.
Este fenómeno, conocido como quiralidad, es especialmente en la medicina. Al fabricar un medicamento, los científicos necesitan controlar qué versión de una molécula están produciendo, ya que una puede tener el efecto deseado mientras que la otra podría ser menos efectiva o incluso provocar consecuencias negativas.
La relevancia de este problema quedó marcada por casos como el de la talidomida, un medicamento cuyo uso de los 60 provocó graves daños en miles de embarazos. La historia mostró la importancia de comprender y controlar la estructura espacial de las moléculas utilizadas en los fármacos.
El trabajo de Kagan y Soai que los llevó al Premio Nobel de Química 2026
Kagan comenzó a realizar importantes aportaciones a este campo durante la década de 1980. En 1986 demostró que era posible conseguir que una reacción química produjera una mayor cantidad de una de las dos versiones de una molécula, un paso fundamental para avanzar hacia reacciones más selectivas.
Posteriormente, Soai llevó esta investigación todavía más lejos. Durante la década de 1990 desarrolló una reacción en la que una molécula podría actuar como catalizador para favorecer la formación de más moléculas con la misma orientación. En 2003 consiguió demostrar una reacción en la que prácticamente una sola de las dos formas moleculares resultaba favorecida.
Sus investigaciones también ayudaron a acercar a la ciencia a una pregunta que lleva más de un siglo abierta: ¿cómo surgió la preferencia de los organismos vivos por utilizar una sola versión de determinadas moléculas? Aunque el origen definitivo de esta característica todavía no está completamente resuelto, los trabajos de ambos científicos aportaron herramientas fundamentales para estudiarlo.
Los descubrimientos de Kagan y Soai tienen aplicaciones prácticas en la creación de medicamentos y en la síntesis de moléculas complejas. Su trabajo permite desarrollar procesos químicos capaces de producir de manera más precisa la estructura molecular que los investigadores necesitan.
Kagan de 95 años, se convierte además en una de las personas de mayor edad en recibir un Premio Nobel.
Saoi, de 76 años, se encontraba haciendo compras cerca de su casa cuando recibió la noticia. El científico calificó el momento como uno de los días más emocionantes de su vida.
¿Qué ganan?
Los dos laureados compartirán el premio económico de 12 millones de coronas suecas (cerca de 1.2 millones de dólares), además de recibir la medalla y el diploma correspondientes.
La ceremonia de entrega se realizará el 10 de diciembre en Estocolmo, como parte de las celebraciones tradicionales de los Premios Nobel.









