La Presidenta Claudia Sheinbaum arrancó su Segundo Informe de Gobierno con un mensaje contundente dirigido a la clase política: la austeridad republicana no es una moda pasajera, sino un compromiso permanente de la Cuarta Transformación.
Durante su discurso en Palacio Nacional, la Mandataria hizo un llamado explícito a los servidores públicos para conducirse con sencillez y erradicar cualquier atisbo de lujo en la función pública.
Ante un recinto que albergó a más de 300 invitados —entre gobernadores, gabinete y los nuevos Ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación— Sheinbaum destinó los primeros minutos de su intervención a fijar la postura ética de su administración.
«Los servidores públicos tenemos la obligación de comportarnos con profunda responsabilidad, pero al mismo tiempo con sencillez y humildad», enfatizó la Presidenta.
El fin de los lujos y el compromiso social
Durante su intervención, la titular del Ejecutivo contrapuso el modelo de gobierno actual con las administraciones del pasado, señalando que la gestión de los recursos públicos exige una disciplina financiera estricta y orientada al beneficio social.
-Rechazo a los excesos: La Mandataria advirtió que la 4T debe mantenerse completamente alejada de excentricidades, gastos innecesarios y privilegios.
-Gobierno para el pueblo: Criticó que en administraciones anteriores el presupuesto público se utilizara para beneficiar a sectores minoritarios y mantener un estilo de vida ostentoso en el poder.
Continuidad del modelo: «Se utilizaban los recursos públicos para excentricidades y lujos y se gobernaba para unos pocos. Eso terminó con la llegada de la Cuarta Transformación y, lo digo claro, debe continuar de esa manera», sentenció.
Con este arranque, la Presidenta reafirmó que el manejo ético y eficiente del presupuesto sigue siendo el eje central del proyecto de nación, marcando la pauta de lo que será el cierre del segundo año de su mandato.









