La presidenta Claudia Sheinbaum dio un paso concreto hacia la posible explotación de gas no convencional (también conocido como gas de lutitas o shale gas) al anunciar la integración de un comité de científicos y especialistas que evaluará tecnologías más sustentables para su extracción.
El objetivo principal es reducir la alta dependencia de México de las importaciones de gas natural desde Estados Unidos y avanzar hacia la soberanía energética del país.
¿Qué dijo Sheinbaum hoy en la Mañanera?
Durante la Conferencia del Pueblo (mañanera), la mandataria explicó que se formará un grupo multidisciplinario integrado por expertos en:
– Manejo de aguas
– Exploración sustentable
– Geología
– Medio ambiente
Este comité tendrá como tarea analizar si es factible explotar gas no convencional con tecnologías que minimicen los impactos ambientales tradicionales del fracking (fracturación hidráulica), como el alto consumo de agua y posibles contaminaciones.
Sheinbaum enfatizó: “Son decisiones estratégicas para el futuro de la patria”.
El comité entregará sus primeras opiniones y recomendaciones en aproximadamente dos meses.
Contexto: El viraje en la política energética
Durante el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, el fracking fue descartado públicamente por razones ambientales.
Sin embargo, el gobierno de Sheinbaum ha abierto la discusión ante una realidad innegable:
– México importa entre el 70% y 80%* del gas natural que consume, principalmente de Texas (donde se extrae mayoritariamente con fracking).
– Más del 60% de la electricidad generada en el país depende de este gas importado.
– Esta dependencia genera vulnerabilidad energética y altos costos para la industria y los hogares.
La presidenta ha señalado que todo el gas que llega de Estados Unidos proviene de fracturación hidráulica, por lo que el debate se centra en desarrollar una versión “más limpia” con reciclaje de agua, químicos alternativos y menor huella ambiental.
¿Cuáles son los argumentos a favor y en contra?
A favor:
– Fortalecer la soberanía energética nacional.
– Activar reservas importantes en regiones como la Cuenca de Burgos y Veracruz.
– Posible reducción de costos en la generación de electricidad a mediano plazo.
– Apoyo a Pemex y generación de empleos en el sector energético.
En contra:
– Riesgos ambientales clásicos del fracking: consumo intensivo de agua, posible contaminación de acuíferos, sismicidad inducida y afectaciones a comunidades.
– Organizaciones como la Alianza Mexicana Contra el Fracking y Greenpeace advierten que cualquier forma de extracción no convencional sigue siendo riesgosa.
– Parte de la base de Morena y ambientalistas ven el cambio como un giro respecto a las promesas de campaña.










