La presidenta Claudia Sheinbaum anunció hoy en su conferencia matutina (mañanera) del 12 de marzo de 2026 el Plan B para avanzar en la reforma electoral, tras el rechazo de su iniciativa constitucional en la Cámara de Diputados el día anterior (11 de marzo), donde obtuvo solo 259 votos a favor, sin alcanzar la mayoría calificada de 334 requerida.
¿Qué dijo exactamente Sheinbaum sobre el rechazo?
La mandataria enfatizó que ya cumplió con su promesa de campaña al presentar la reforma original, que buscaba reducir costos excesivos en el sistema electoral, eliminar privilegios en partidos e instituciones, y acabar con prácticas como las plurinominales controladas por cúpulas.
Reconoció el amplio apoyo popular (más del 80% según encuestas previas), pero dejó claro que el rechazo no representa una derrota definitiva.
Frases clave de Sheinbaum:
– “Si no pasa, tampoco pasa nada”: Refiriéndose al fracaso de la reforma constitucional.
– “No hay marcha atrás” en el objetivo de disminuir privilegios y austeridad republicana.
– “Hemos demostrado que la honestidad y acabar con los privilegios da resultados”.
– No es una derrota».
Criticó implícitamente a aliados como PT y PVEM (que votaron en contra junto a la oposición), al mencionar que algunos priorizaron intereses particulares sobre el ahorro público en un país con necesidades urgentes.
¿En qué consiste el Plan B?
Sheinbaum confirmó que enviará al Congreso el próximo lunes 17 de marzo una nueva iniciativa (Plan B) que persigue los mismos objetivos —reducir privilegios y costos—, pero sin modificar la Constitución (por lo que no requiere mayoría calificada y se tramitaría como leyes secundarias o ajustes normativos).
Los puntos principales anunciados:
– Disminuir privilegios persistentes en Congresos locales (ej. altos costos por legislador; mostró ejemplos como Baja California con más de 34 mdp por diputado vs. Colima con casi 5 mdp).
– Reducir privilegios en municipios (gastos excesivos en regidores, síndicos y otros cargos).
– Fortalecer la figura de la consulta popular para mayor participación ciudadana directa.
No detalló recortes directos al INE o financiamiento federal de partidos en esta fase inicial, enfocándose en niveles subnacionales y mecanismos democráticos directos.
Este Plan B representa una estrategia pragmática para avanzar en la austeridad electoral pese al revés, reconstruyendo consensos con aliados y manteniendo el discurso de combate a la corrupción y privilegios.










