La magia negra en el fútbol africano vuelve a ser protagonista tras la final de la Copa Africana de Naciones 2025, donde Senegal se proclamó bicampeón al vencer 1-0 a Marruecos en tiempo extra, en un partido marcado por la polémica y el caos en Rabat.
El diputado marroquí Mohamed Simou encendió las redes y los medios internacionales al acusar directamente a la selección senegalesa de recurrir a prácticas de magia negra (o «brujería») durante el encuentro.
Según sus declaraciones virales, el equipo visitante se retiró temporalmente del campo en protesta por un penalti concedido a Marruecos (fallado por Brahim Díaz), y al regresar del vestuario «algo pasó».
Simou cuestionó abiertamente: «¿Fue brujería? ¿Alguna desgracia? Solo Dios lo sabe», sugiriendo que estas supuestas prácticas influyeron en el error del jugador del Real Madrid desde los 11 metros.
¿Qué pasó exactamente en la final Marruecos vs Senegal?
El partido, disputado el domingo pasado en el Estadio de Rabat, fue uno de los más controvertidos de la historia reciente de la CAN.
En los minutos finales del tiempo reglamentario, el árbitro congoleño Jean-Jacques Ngambo Ndala señaló penal a favor de Marruecos tras una revisión del VAR por un leve contacto.
– Brahim Díaz falló el lanzamiento, enviando el balón por encima del arco.
– Senegal protestó airadamente, abandonó momentáneamente el terreno de juego (unos 10 minutos de interrupción).
– El árbitro permitió reanudar el encuentro, lo que derivó en la prórroga donde Pape Gueye marcó el gol decisivo para el 1-0 y el título senegalés.
La Federación Marroquí de Fútbol (FRMF) ya anunció acciones legales formales contra Senegal por el abandono del campo, considerándolo una violación grave.
Pero las palabras de Simou llevaron la controversia a otro nivel, mezclando deporte, política y creencias ancestrales.
El diputado Mohamed Simou exige detención del árbitro y apunta a la «magia negra»
Mohamed Simou no se limitó a criticar el arbitraje: solicitó formalmente la detención inmediata y el procesamiento judicial del árbitro Ndala por permitir la reanudación del partido tras la protesta senegalesa.
En sus declaraciones vinculó el fallo del penal con supuestas prácticas ocultas en el vestuario senegalés.
Estas acusaciones han generado indignación en Senegal y risas/irritación en gran parte del continente africano, donde las creencias en rituales, amuletos y «magia» en el fútbol son comunes (aunque a menudo exageradas por los medios).











