En los primeros días de 2026, una noticia ha sacudido redes sociales y medios internacionales: la Policía Nacional de España, en colaboración con la DEA (Administración para el Control de Drogas de EU.), desmanteló una red criminal vinculada al Cártel de Sinaloa que utilizaba ingeniosos métodos para introducir metanfetamina en Europa.
El detalle más impactante y viral: 40 kilos de esta droga sintética ocultos en la base de una réplica de la famosa escultura Popeye del artista estadounidense Jeff Koons.
¿Qué pasó exactamente? Detalles de la Operación Saga
La operación, conocida como Saga (en su segunda fase), comenzó en 2023 y ya había permitido incautar 1.800 kilos de metanfetamina en fases previas.
En julio de 2024, los agentes localizaron esta escultura de metro y medio de altura en Tenerife (Islas Canarias), enviada desde Madrid a través de una empresa logística.
La pieza era una réplica colorida y metalizada de Popeye, el icónico marinero de caricatura que Jeff Koons transformó en una obra de arte contemporáneo.
Los narcos eligieron esconder la droga en la base (un compartimento oculto) para no dañar la figura principal, pensando que pasaría desapercibida como objeto decorativo o artístico de lujo.
Aquí puedes ver algunas de las imágenes de la escultura incautada que se han viralizado en noticias y redes:
https://twitter.com/Sandra_Romandia/status/2009036662987272648?s=20
La operación culminó con 9 detenciones (incluyendo a un miembro directo del Cártel de Sinaloa y un empresario español de mármol que facilitaba el envío), cargos por tráfico de drogas, pertenencia a organización criminal y blanqueo de capitales, y la intervención de millones de euros en efectivo.
¿Quién es Jeff Koons y por qué su Popeye vale millones?
Jeff Koons es uno de los artistas contemporáneos más caros y polémicos del mundo. Su serie Popeye (iniciada en 2009-2014) convierte al personaje clásico en figuras monumentales de acero inoxidable pulido con acabado espejo, combinando el pop art, la ironía y referencias a la cultura de masas.
La obra original se vendió en subasta por hasta 28 millones de dólares en 2014, y existen varias versiones en museos y colecciones privadas (como en Las Vegas).
Las réplicas, aunque no valen millones, imitan fielmente el estilo brillante y caricaturesco que Koons popularizó.










