Durante la conferencia matutina de este lunes, la presidenta Claudia Sheinbaum fue cuestionada sobre el video que el ex presidente Andrés Manuel López Obrador difundió el domingo desde su rancho “La Chingada” en Palenque, Chiapas, para presentar su nuevo libro titulado Grandeza.
En ese mensaje, el tabasqueño estableció tres condiciones claras bajo las cuales estaría dispuesto a volver a las calles y encabezar movilizaciones:
1. Que se atente contra la democracia
2. Que haya un intento de golpe de Estado contra la presidenta Claudia Sheinbaum
3. Que se viole la soberanía nacional
“Afortunadamente, no estamos en ninguna de las tres circunstancias que plantea, y el pueblo de México está con el proyecto”, respondió Sheinbaum.
“El pueblo está unido y el movimiento avanza”
La mandataria destacó que las encuestas y la respuesta ciudadana diaria confirman el respaldo mayoritario al proyecto de la Cuarta Transformación.
“Lo vemos todos los días, lo dicen las encuestas –por si había alguna duda– y el sábado va a ser un buen momento para mostrar la alegría del pueblo», anunció, en referencia a la marcha convocada para conmemorar el séptimo aniversario del triunfo electoral de 2018 y respaldar las reformas impulsadas por su gobierno.
Reconocimiento a la trayectoria de López Obrador
Pese a la claridad del mensaje, Sheinbaum expresó cariño y reconocimiento hacia su antecesor:
«Ahora a él le toca un momento de reflexión, pero sigue luchando desde donde está. Nos dio mucho gusto verlo, hay que leer el libro y lo que representa de orgullo para las y los mexicanos”.
¿Qué dijo exactamente AMLO en su video?
Desde su rancho “La Chingada”, López Obrador reapareció después de varios meses de bajo perfil para promocionar su libro Grandeza y, de paso, dejar claro que no descarta volver a la primera línea si se presenta alguna de las tres situaciones que considera “línea roja”:
– Amenaza a la democracia
– Riesgo para la presidenta Claudia Sheinbaum
– Agresiones a la soberanía nacional
El mensaje fue interpretado por algunos sectores como una advertencia a la oposición y a posibles intentos de desestabilizadores, aunque la propia presidenta Sheinbaum lo minimizó al asegurar que ninguna de esas condiciones se cumple actualmente.










