El asesinato de Bernardo Bravo Manríquez, líder de los citricultores de Apatzingán, Michoacán, sigue generando conmoción.
Hoy viernes el fiscal general de Michoacán, Carlos Torres Piña, reveló avances clave en la investigación, destacando el papel de llamadas y mensajes telefónicos sospechosos que atrajeron a Bravo a una trampa mortal el pasado 19 de octubre.
¿Qué se sabe de las llamadas telefónicas?
En una entrevista con Azucena Uresti en Radio Fórmula, el fiscal detalló que la Fiscalía General del Estado (FGE) identificó dos números telefónicos desde los cuales Bravo recibió comunicaciones la tarde del 19 de octubre.
Estos mensajes lo citaron a una supuesta reunión en Cenobio Moreno, Tepalcatepec, donde fue secuestrado, torturado y ejecutado por un grupo armado ligado a Los Blancos de Troya, célula asociada al cártel Los Viagras.
La necropsia confirmó la ejecución y signos de tortura, mientras que la ausencia de casquillos, arma o celular en la escena indica una puesta en escena.
Avances en la investigación
La FGE, en coordinación con la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC) y la Guardia Nacional, ha detenido a cinco personas vinculadas al crimen:
– Rigoberto N. (“El Pantano”)**: Presunto jefe de Los Blancos de Troya, capturado el 20 de octubre.
– Rigoberto L. M.: Autor material, detenido el 21 de octubre con una credencial falsa de la Asociación de Citricultores del Valle de Apatzingán (ACVA).
– Esmeralda “A”: Pareja de “El Bótox”, líder de la célula, arrestada con más de 1 millón de pesos en efectivo el 23 de octubre.
– Dos personas más (una mujer y un hombre) vinculadas a extorsión y homicidio.
Torres Piña destacó que el análisis de las llamadas, junto con datos de geolocalización y testimonios, apunta a una emboscada motivada por el activismo de Bravo contra las extorsiones del crimen organizado, que controla precios y “coyotaje” en la producción de limón.
Contexto de Violencia en Michoacán
Bravo, presidente de la ACVA, lideraba paros limoneros desde 2023 para denunciar cuotas de “derecho de piso” impuestas por cárteles como Los Viagras y el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).
Su asesinato recuerda al de su padre, Bernardo Bravo Valencia, ejecutado hace una década por motivos similares.
La región de Tierra Caliente enfrenta una guerra entre cárteles que afecta a productores agrícolas, con cinco citricultores asesinados en los últimos tres años.











