La Federación Noruega de Fútbol (NFF) dio este martes 6 de octubre de 2026 un paso histórico al presentar dos quejas formales ante la FIFA para que se investigue la conducta de su presidente, Gianni Infantino.
La petición, liderada por la presidenta Lise Klaveness, se centra en tres controversias recientes que han generado un fuerte debate sobre la gobernanza, la neutralidad política y el posible abuso de poder dentro del organismo rector del fútbol mundial.
Esta acción representa el desafío más directo lanzado hasta la fecha por una federación nacional contra el liderazgo de Infantino.
¿Qué pidió exactamente la Federación de Noruega?
La NFF presentó dos documentos paralelos:
– Una queja ante el Comité de Ética de la FIFA, en la que solicita que se examine la conducta de Gianni Infantino y de cualquier otra persona involucrada por posibles infracciones del Código de Ética.
– Una remisión al Comité de Gobernanza, Auditoría y Cumplimiento (GACC), para que determine si los procesos de toma de decisiones, los controles internos y la supervisión financiera de la FIFA funcionaron correctamente.
Según la propia federación noruega, el objetivo no es prejuzgar resultados, sino “establecer los hechos y garantizar la rendición de cuentas dentro del propio reglamento de la FIFA”.
Las tres polémicas que originaron la denuncia
La NFF agrupa tres casos que, según Klaveness, comparten un elemento común: el posible uso indebido de la autoridad e influencia de la FIFA.
1. El Premio de la Paz de la FIFA a Donald Trump
En diciembre de 2025, Gianni Infantino entregó el primer Premio de la Paz de la FIFA al presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
La NFF cuestiona si esta decisión respetó el principio de neutralidad política que exige el estatuto de la FIFA y si el proceso de creación y otorgamiento del premio contó con la debida aprobación de los órganos colegiados.
2. El caso Folarin Balogun en el Mundial 2026
Durante la Copa del Mundo 2026, el delantero estadounidense Folarin Balogun vio levantada su suspensión por tarjeta roja de forma controvertida.
Varios medios reportaron que la decisión se produjo tras una intervención del presidente Trump. La federación noruega pide que se investigue si existió influencia externa sobre los órganos disciplinarios y si se respetó su independencia.
3. El fallido proyecto FIFA Forward Enterprise (FFE)
Infantino impulsó la creación de una sociedad comercial (FIFA Forward Enterprise) que permitiría a inversores privados adquirir participaciones vinculadas a la explotación de las competiciones de la FIFA, incluido el Mundial.
El proyecto generó un rechazo generalizado, especialmente en Europa, y finalmente fue abandonado. La NFF solicita que se aclare cómo se gestó la iniciativa, qué controles se aplicaron y si se respetaron los procesos de gobernanza.
El contexto: de la petición de renuncia a la denuncia formal
Ya en agosto de 2026, Lise Klaveness se convirtió en la primera dirigente de una federación nacional en pedir abiertamente la renuncia de Infantino, afirmando que “ya no hay confianza” y que “no hay vuelta atrás”.
La presentación de las quejas formales este 6 de octubre es la materialización de aquella decisión tomada por unanimidad por el consejo de la NFF.
Klaveness ha insistido en que las tres situaciones plantean una pregunta de fondo: ¿Se ejerció de forma indebida el poder y la influencia de la FIFA? ¿Y funcionaron los mecanismos de control diseñados para evitarlo?
¿Qué implica esta denuncia para la FIFA?
Aunque una sola federación no tiene poder para destituir al presidente, la acción de Noruega eleva la presión sobre Infantino en un momento delicado:
– Se acerca el ciclo electoral de 2027.
– Varias federaciones europeas han retirado su apoyo a su posible reelección.
– La UEFA mantiene una postura crítica hacia la gestión de Infantino.
FIFA ha respondido que el presidente ya abordó estas preocupaciones en una carta enviada a las asociaciones miembro en septiembre y que se mostró abierto a una revisión independiente de los procesos de toma de decisiones.
Conclusión
La solicitud de investigación presentada por la Federación de Noruega marca un precedente importante en la historia reciente de la FIFA.
Por primera vez, una asociación miembro utiliza de forma coordinada los mecanismos internos de ética y gobernanza para cuestionar de manera formal la actuación del máximo dirigente del fútbol mundial.
El resultado de estas investigaciones podría tener consecuencias significativas no solo para Gianni Infantino, sino también para la credibilidad y el modelo de gobernanza de la FIFA en los próximos años.









