Yayoi Kusama, una de las artistas japonesas más reconocidas a nivel mundial y creadora de los famosos universos de lunares, murió a los 97 años. La noticia fue confirmada este jueves 27 de agosto por su estudio, aunque su fallecimiento ocurrió el pasado 14 de agosto en un hospital en Tokio.
La artista dejó una huella imposible de ignorar en el arte contemporáneo, gracias a un estilo que convirtió los puntos, las redes repetitivas, las calabazas y los espejos en elementos reconocibles en todo el mundo.
¿Quién fue Yayoi Kusama, la “reina de los lunares”?
Nacida el 22 de marzo de 1929 en Matsumoto, Japón, Kusama comenzó a dibujar desde niña, pues desde temprana edad experimentó visiones y alucinaciones que posteriormente se convertirían en una fuente importante de inspiración para su trabajo artístico.
Después de estudiar pintura tradicional japonesa en Kioto, Kusama decidió buscar nuevos horizontes y en 1957 se mudó a Estados Unidos. Un año después comenzó a presentar en Nueva York sus enormes pinturas de redes, conocidas como Infinity Nets, además de esculturas, instalaciones y otras propuestas que rápidamente llamaron la atención de la escena artística de aquella época.
Durante los años 60, la artista se convirtió en una figura importante de la vanguardia neoyorquina. Experimentó con performances, cine, moda, esculturas y los llamados Happenings, con los que llevó su particular visión del arte fuera de las galerías tradicionales.
Su propuesta estaba marcada por la repetición de formas. Los puntos, las redes y otros patrones aparecían una y otra vez hasta crear la sensación de que no tenían principio ni final. Kusama llamó a esta idea “autoaniquilación”, una forma de representar cómo el individuo puede perderse dentro de un universo infinito.
¿Por qué se hizo famosa por sus lunares?
Los lunares se convirtieron en uno de los elementos más reconocibles de su obra. Para Kusama no eran simplemente un recurso decorativo: formaban parte de su manera de representar sus propias experiencias y su percepción del mundo.
Con el paso de los años, cubrió pinturas, esculturas, habitaciones y objetos completos con miles de puntos de diferentes tamaños y colores. Esta repetición terminó convirtiéndose en su sello personal y le dio el apodo de la “reina de los lunares”.
Entre sus trabajos más famosos también están las instalaciones Infinity Mirror Rooms, espacios llenos de espejos, luces y elementos repetidos que crean la ilusión de estar dentro de un espacio interminable. Estas obras ayudaron a acercar su arte a nuevas generaciones y convirtieron sus exposiciones en auténticos fenómenos culturales.
En 1973 regresó a Japón y posteriormente ingresó voluntariamente a una institución psiquiátrica, desde donde continuó desarrollando su carrera. Su estudio se encontraba cerca del hospital y siguió trabajando de manera constante durante décadas.
Con el paso del tiempo, Yayoi Kusama dejó de ser solamente una figura de la vanguardia para convertirse en un auténtico ícono de la cultura popular. Sus obras fueron exhibidas en algunos de los museos más importantes del mundo y sus instalaciones atrajeron a millones de visitantes.
También llevó su característico estilo a otros ámbitos, incluyendo colaboraciones con importantes firmas de moda como Louis Vuitton. Su estética de lunares, colores intensos y repetición terminó siendo reconocible incluso para personas que no necesariamente están familiarizadas con el arte contemporáneo.
Entre sus reconocimientos destaca la Orden de la Cultura de Japón, que recibió en 2016. El Museo Yayoi Kusama de Tokio también se convirtió en un espacio dedicado a preservar y difundir su obra.









