En medio de la Copa Asiática Femenina 2026 celebrada en Australia, la selección femenina de fútbol de Irán se ha convertido en el centro de una crisis humanitaria.
Las jugadoras, al negarse inicialmente a cantar el himno nacional antes de su debut contra Corea del Sur, fueron calificadas de «traidoras en tiempos de guerra» por la televisión estatal iraní.
Este gesto de protesta silenciosa ha desatado temores reales por su vida si regresan a Irán, donde la traición puede ser castigada con la pena de muerte.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, intervino directamente con un mensaje contundente dirigido al primer ministro australiano.
En una publicación que rápidamente se viralizó, Trump declaró:
«Australia está cometiendo un terrible error humanitario al permitir que la selección nacional femenina de fútbol de Irán sea obligada a regresar, donde muy probablemente serán asesinadas. No lo hagan, señor Primer Ministro, denles ASILO. Estados Unidos las acogerá si ustedes no lo hacen».
¿Qué pasó con la selección femenina de Irán en Australia?
El torneo comenzó con controversia: durante el partido inaugural contra Corea del Sur en el Cbus Super Stadium (Gold Coast), las jugadoras iraníes permanecieron en silencio durante el himno nacional.
Este acto, interpretado como un desafío al régimen de los ayatolás, provocó una reacción feroz en Irán. Medios estatales las tildaron de «traidoras» y exigieron «medidas severas» a su regreso.
Posteriormente, videos mostraron a varias jugadoras haciendo señales de auxilio internacional (SOS) desde el autobús del equipo, mientras cientos de manifestantes iraníes en Australia rodeaban el vehículo gritando «¡Salven a nuestras chicas!» y pidiendo asilo inmediato.
Aunque en partidos posteriores (como contra Australia) algunas jugadoras cantaron y saludaron el himno, el daño ya estaba hecho: familiares en Irán han sido amenazados o detenidos, según reportes de exiliados y organizaciones de derechos humanos como Amnistía Internacional.











